El juramento hipocrático, guía del accionar ético y moral de los médicos, en una visión más concreta y actual
Han pasado casi 2.500 años desde que, según la tradición, Hipócrates formuló el juramento que lleva su nombre — un código ético y moral pensado para orientar la práctica médica en beneficio del paciente. Desde entonces, el juramento ha sido modificado, reinterpretado y adaptado, intentando mantenerse vigente en un mundo que cambia constantemente.
Pero la pregunta que realmente importa, 2.500 años después, es otra: ¿sigue significando algo este juramento en el día a día de un médico? ¿O es solo un ritual simbólico de graduación que después queda guardado en un cajón?
Después de 15 años ejerciendo, tengo una opinión bastante formada al respecto — y no es la que muchos esperarían.
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¿Quién fue Hipócrates y por qué su legado sigue presente?
Hipócrates de Cos vivió aproximadamente entre los años 460 y 360 a.C. Fue un médico de la Antigua Grecia considerado uno de los pilares de la historia de la medicina, conocido como 'el padre de la medicina'. Se le atribuye, entre otros aportes, haber separado la práctica médica de la superstición y la religión, convirtiéndola en una disciplina basada en la observación.
Debido al paso del tiempo es difícil asegurar con certeza cuáles fueron exactamente sus aportes personales, pero se le reconoce haber estructurado la práctica médica y la observación clínica de los pacientes, sentando las bases de obras posteriores como el juramento que lleva su nombre.
Es interesante el paralelismo con otra figura que ya cubrimos en el blog: así como Hipócrates sentó las bases éticas de la medicina, Ambroise Paré — 2.000 años después — sentó las bases prácticas de la cirugía moderna combinando técnica con un humanismo que no existía hasta entonces.
¿Qué dice realmente el juramento hipocrático?
El juramento hipocrático es un código ético-moral para el ejercicio de la profesión médica, orientado a beneficiar al paciente por encima de cualquier otro interés. Aunque tradicionalmente se atribuye a Hipócrates, es probable
que su versión definitiva date de varios siglos después, formulada por Galeno, médico romano del siglo II.
En su forma clásica, el juramento incluye compromisos como mantener la confidencialidad de la información del paciente, actuar siempre en su beneficio, no causar daño deliberado, y respetar a quienes formaron al médico en su profesión. También contiene pasajes que hoy resultan claramente anacrónicos — por ejemplo, una referencia explícita a no realizar ciertos procedimientos quirúrgicos, reservándolos a 'los que se dedican a practicarlos', reflejo de una época en que cirugía y medicina eran prácticamente disciplinas separadas.
Esta separación histórica entre 'médicos' y 'cirujanos' — los barberos-cirujanos de los que hablamos al repasar la vida de Ambroise Paré — está presente incluso en el texto original del juramento. Es un recordatorio de cuánto ha cambiado la profesión.
El juramento clásico
Juro por Apolo médico, por Asclepio, Higía y Panacea y pongo por testigos a todos los dioses y diosas, de que he de observar el siguiente juramento, que me obligo a cumplir en cuanto ofrezco, poniendo en tal empeño todas mis fuerzas y mi inteligencia.
Tributaré a mi maestro de Medicina el mismo respeto que a los autores de mis días, partiré con ellos mi fortuna y los socorreré si lo necesitaren; trataré a sus hijos como a mis hermanos y si quieren aprender la ciencia, se la enseñaré desinteresadamente y sin ningún género de recompensa.
Instruiré con preceptos, lecciones orales y demás modos de enseñanza a mis hijos, a los de mi maestro y a los discípulos que se me unan bajo el convenio y juramento que determine la ley médica, y a nadie más.
Estableceré el régimen de los enfermos de la manera que les sea más provechosa según mis facultades y a mi entender, evitando todo mal y toda injusticia. No accederé a pretensiones que busquen la administración de venenos, pesarios abortivos ni sugeriré a nadie cosa semejante.
Pasaré mi vida y ejerceré mi profesión con inocencia y pureza. No ejecutaré la talla, dejando tal operación a los que se dedican a practicarla.
En cualquier casa donde entre, no llevaré otro objetivo que el bien de los enfermos; me libraré de cometer voluntariamente faltas injuriosas o acciones corruptoras y evitaré sobre todo la seducción de mujeres u hombres, libres o esclavos.
Guardaré secreto sobre lo que oiga y vea en la sociedad por razón de mi ejercicio y que no sea indispensable divulgar, sea o no del dominio de mi profesión, considerando como un deber el ser discreto en tales casos.
Si observo con fidelidad este juramento, séame concedido gozar felizmente mi vida y mi profesión, honrado siempre entre los hombres; si lo quebranto y soy perjuro, caiga sobre mí la suerte contraria.De Hipócrates a la Declaración de Ginebra — la actualización necesaria
Para adaptar estos principios al mundo moderno, la Asociación Médica Mundial elaboró en 1948 la Declaración de Ginebra — una versión actualizada del espíritu del juramento hipocrático, pensada para ser pronunciada por los médicos al graduarse. A diferencia del texto original, no menciona dioses griegos ni hace referencias a prácticas específicas de la Antigua Grecia.
La Declaración de Ginebra se centra en compromisos como: consagrar la vida al servicio de la humanidad, ejercer la profesión con conciencia y dignidad, velar por la salud del paciente como prioridad principal, mantener el secreto profesional incluso después de la muerte del paciente, no permitir que consideraciones de edad, enfermedad, credo, origen étnico, género, nacionalidad, ideología política, orientación sexual o clase social interfieran en el deber hacia el paciente, y no utilizar los conocimientos médicos para violar los derechos humanos — incluso bajo amenaza.
Esta última cláusula no es un detalle menor. Fue incorporada después de la Segunda Guerra Mundial, en respuesta directa a la participación de médicos en crímenes de guerra. Es probablemente el añadido más importante de todo el documento, y el que más distingue a la Declaración de Ginebra del juramento original.
Declaración de Ginebra 1948
Prometo solemnemente consagrar mi vida al servicio de la humanidad;Otorgar a mis maestros el respeto y la gratitud que merecen;
Ejercer mi profesión a conciencia y dignamente;
Velar ante todo por la salud de mi paciente;
Guardar y respetar los secretos confiados a mí, incluso después del fallecimiento del paciente;
Mantener, por todos los medios a mi alcance, el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica;
Considerar como hermanos y hermanas a mis colegas;
No permitiré que consideraciones de edad, enfermedad o incapacidad, credo, origen étnico, sexo, nacionalidad, afiliación política, raza, orientación sexual, clase social o cualquier otro factor se interpongan entre mis deberes y mi paciente;
Velar con el máximo respeto por la vida humana;
No emplear mis conocimientos médicos para violar los derechos humanos y las libertades ciudadanas, incluso bajo amenaza;
Hago estas promesas solemne y libremente, bajo mi palabra de honor.
Mi opinión después de 20 años — ¿sigue vigente?
Acá viene la parte que realmente importa, y voy a ser honesto: la mayoría de los médicos no recuerda el texto exacto del juramento que pronunció el día de su graduación. Yo tampoco lo recuerdo palabra por palabra. Y sin embargo, sostengo que el juramento hipocrático está más vigente que nunca — no como texto, sino como espíritu.
Lo que sí se sostiene, sin discusión, todos los días en cualquier quirófano o consultorio:
• La confidencialidad — un cirujano que comenta casos de pacientes fuera del ámbito profesional rompe algo fundamental, y lo sabe cualquier colega con experiencia
• La no maleficencia — 'primero no hacer daño' sigue siendo el principio rector antes de cualquier decisión quirúrgica, especialmente cuando la indicación es dudosa
• La no discriminación — atender por igual sin importar quién es el paciente es, en mi experiencia, algo que se vive a diario y que define a un buen profesional
• La primacía del bienestar del paciente sobre cualquier otro interés — incluyendo el propio
Lo que claramente NO se sostiene tal cual está escrito:
• Los pasajes sobre la relación maestro-alumno tienen un tono casi feudal que no refleja la formación médica actual, mucho más horizontal
• Las referencias específicas a procedimientos de la Antigua Grecia no tienen ninguna aplicación práctica
• El juramento original no contempla absolutamente nada sobre consentimiento informado, autonomía del paciente, ni los dilemas bioéticos que sí aborda — aunque de forma genérica — la Declaración de Ginebra
Mi conclusión: el juramento hipocrático en su forma literal es una pieza histórica fascinante, pero su valor real hoy está en los principios que inspiró y que la Declaración de Ginebra logró poner en lenguaje contemporáneo. Lo que un médico jura el día de su graduación importa menos que lo que ese médico hace todos los días durante los 30 o 40 años siguientes. El juramento no te hace ético — solo nombra lo que ya deberías ser.
Lo esencial sobre el juramento hipocrático
• Origen: atribuido a Hipócrates de Cos (~460-360 a.C.), aunque su forma definitiva probablemente sea posterior, del médico romano Galeno
• Función: código ético-moral que orienta la práctica médica hacia el bienestar del paciente
• Evolución principal: la Declaración de Ginebra (1948, revisada varias veces hasta hoy) es la versión moderna más utilizada en juras de grado
• ¿Sigue vigente? — los PRINCIPIOS sí, casi todos. La REDACCIÓN original, no — está completamente desactualizada
• Lo que realmente perdura: confidencialidad, no discriminación, beneficencia y no maleficencia
• Lo que no se sostiene tal cual: pasajes sobre cirugía, sobre la relación con 'maestros', y formulaciones específicas de la época
Conclusión
2.500 años de historia separan a Hipócrates de la medicina actual, pero los principios fundamentales que él — o quien fuera que escribiera ese texto — intentó plasmar siguen siendo el núcleo ético de la profesión. La forma cambió radicalmente, primero con Galeno, luego con la Declaración de Ginebra de 1948, y seguramente seguirá cambiando.
Lo que no debería cambiar es lo esencial: que el paciente esté siempre primero. Eso no se aprende jurándolo un día — se construye y se demuestra cada día de ejercicio profesional.
Fuentes - Bibliografía:
• Juramento hipocrático. Wikipedia.org
• Declaración de Ginebra. Asociación Médica Mundial (World Medical Association), versión revisada.
• Lasagna L. The Hippocratic Oath: modern version. Hospice Patients Alliance.
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